En Chiapas, la simbología Maya abarca todos los aspectos de la vida y el Jaguar, rostro que distingue al Ron Bonampak, es uno de sus emblemas más importantes.
Se le incorpora como un ser sagrado en el universo simbólico de las culturas mesoamericanas por sus hábitos.
Al Jaguar le gusta de salir a cazar desde el crepúsculo y toda la noche hasta el amanecer; es quizá la razón por la que los mayas lo vincularon con la noche y con el sol, ya que consideraban que el sol en el ocaso se transformaba en un jaguar que con su fiereza luchaba con las fuerzas del inframundo y lograba resurgir victorioso al amanecer, es decir, volvía a salir el sol cada mañana, gracias al Jaguar, porque había vencido a las fuerzas de la noche.
El mensaje de nuestros antepasados nos queda clarísimo y, en cada sorbo de ron nos gustaría inspirarte a ser como ese Jaguar que pudo vencer a quien amenazaba llevarse la luz de la existencia de los hombres. El Jaguar es un símbolo de fortaleza, poder y espíritu guerrero; sea lo que sea que amenace llevarse la luz de nuestra vida, se puede vencer.
No cabe duda, en la Cultura Maya hay un legado milenario que aún aguarda a ser revelado. Ron Bonampak y Ron Izapa, llevan su nombre en honor a dos sitios arqueológicos mayas de Chiapas con los que nos identificamos porque en “Rones de México” todavía hay mucho que revelarte.
Por ejemplo, al Jaguar se le consideraba un animal poderoso, poseedor de conocimientos profundos y portador de energías, tal como debe considerarse al ron.
Dentro de la cosmovisión maya al jaguar le corresponde el reino de la noche pero también el de la luz, como a ti, pues llevas dentro esa dualidad que te identifica con el Ron Bonampak.
Degustar Ron Bonampak es emprender un viaje con el paladar para encontrar la riqueza de lo ancestral, de lo moderno y lograr armonizar la mente para estar en sintonía con la naturaleza, recuperar la energía y el equilibrio interior en esta explosión de sabores que sucede en la boca cuando lo pruebas.

